En crisis siempre paga el trabajador

agosto 3, 2011

Siento comenzar tan directo pero la realidad es que en tiempo de crisis siempre paga el trabajador. Cuando se necesita ajustar los gastos a los ingresos las empresas mueven la ficha más fácil: recortar plantilla. Junto al recorte viene un incremento de trabajo para la plantilla restante. La empresa suele seguir funcionando a su rendimiento habitual, habiendo reducido plantilla, y adjudicando más carga de trabajo a la plantilla que queda en alta.

Cuando estudiaba economía uno de los primeros conceptos que aprendí fue el de empresario. Originalmente del término francés “entrepeneaur” se traduce como persona que asume un riesgo en la empresa que emprende.

Asumir un riesgo es inherente en el mundo de los negocios: ganas dinero a costa de arriesgarte y ganar en la partida. Sin embargo el riesgo que en general asumen los pequeños empresarios, aquellos con menos de 200 trabajadores, siempre es mínimo porque ajustan rápidamente su plantilla y obligan a realizad horas extra al resto en pro de la empresa.

Si hablamos de departamentos de administración llegamos a la misma conclusión: en caso de crisis rebajamos la plantilla en 2 ó 3 puestos y ya resolverán el resto el trabajo acumulado.

En tales circunstancias siempre gana el empresario porque sin apenas complicarse su existencia logra mantener su producción a un coste más reducido, manteniendo casi su mismo nivel de beneficio.

Cuando estudiaba sobre costes fijos y variables en la empresa enmarcábamos al personal dentro de los primeros, junto a instalaciones y suministros, y a materias primas, servicios auxiliares, gastos financieros, dentro de los segundos.

El empresario debería asumir que el personal es un coste fijo y no ir incrementando y reduciendo plantilla a su antojo. El empresario debe luchar por el mejor precio de materias primas, buscar nuevos mercados, innovar y mejorar sus productos, trabajar horas extra para conseguir encajar ratios, buscar el mejor interés en sus préstamos, atraer nuevos clientes con ofertas, aumentar la producción para bajar el coste, etc.

En definitiva, el empresario debe ajustar lo máximo los costes variables sin llegar a tocar los fijos hasta el final, cuando ya no es factible otras opciones.

Conozco casos en que se ha obligado al trabajador a firmar reducciones de sueldo, siendo ésto una pérdida de derechos, ilegal.

En fin, los trabajadores seguiremos perdiendo, los empresarios seguirán sin asumir el riesgo y cortando camino por el sendero más fácil.

Me gustaría que por ley se prohibiera usar la denominación de “empresario”, porque realmente no lo son. Un auténtico empresario no se jacta en enero de crear 20 puestos de trabajo y oculta el despido de 15 en agosto.

Empresarios pensar y arriesgaros a perder, mantener las plantillas con financiación externa, buscar nuevos mercados
y vender el stock con ofertas, al final ganaréis.

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